
Una vida dedicada a Cubadeportes
Por: Gerencia de Comunicación y Marketing Cubadeportes S.A. y David Pagés Machado.
Son las 7:45 am. Cubadeportes amanece. Los trabajadores “que no se ven”, son los únicos presentes. Custodios, cocineros, recepcionistas, almaceneros. Eneida llega, como siempre, mucho antes que el resto. Abre su “casa”, organiza y recuenta los productos antes de que comience la faena. Aunque la tarde anterior, antes de irse, había dejado todo en orden, sabe que, aunque nadie ha profanado su santuario, debe cerciorarse de lo que tiene allí.
“Yo soy traductora de ruso -se ríe-, terminé ese empleo justo cuando se derrumbó el campo socialista. Trabajé en la Antillana de Acero por algunos años, pero no tenía mucho sentido continuar allí. Cuando llegué a Cubadeportes, lo hice primero como recepcionista y al mes siguiente ya era responsable del almacén. Desde entonces he ocupado ese puesto”, comentó Rodríguez Almaguer.
Eneida, siempre se ha adaptado según las posibilidades que ha tenido en el puesto de trabajo. En la casa de protocolo donde inicialmente radicó Cubadeportes, era la responsable de cuatro almacenes. “Había de todo”, repetía. La evolución de su área de trabajo ha ido de la mano con la situación del país, aún así, en múltiples ocasiones ha sido reconocida por grupos auditores. “Pocos señalamientos me han hecho en casi 30 años, eso dice cómo ha sido mi trabajo”, comentó orgullosa.
Siempre trabajó sola, lo que demostró su valía aún más. Entre contenedores de agua, piezas de automóviles, insumos y otros enseres, Eneida nunca falló en una cuenta, nunca hubo un faltante, ni siquiera, una queja. Intachable, probado por su expediente laboral y por sus compañeros a lo largo de estas casi tres décadas.
“Cubadeportes es mi segunda casa. He venido sábados, domingos, de madrugada, siempre he dicho que sí. Mi trabajo es primordial y me entrego todos los días. Es igual de importante preparar la merienda para los trabajadores previo a un Marabana que hacerlo para la llegada de un embajador o ministro.”
“No soy una trabajadora ejemplar, soy buena en lo que hago. Me gusta cumplir con lo que me toca. La limpieza de mi local, la organización de los productos. Evito por todos los medios ser requerida o señalada por una falla”, sentenció.
Eneida tiene dos hijos. Fue muy difícil para ella. El varón tenía 10 años cuando arribó a Cubadeportes, pero el papá viajó para Nicaragua y tuvo que asumir en ambos frentes a tiempo completo. Sin embargo, la hembra, quien nació cinco años después, corrió con un poco más de suerte. La abuela, madre de Eneida, se encargó de ella y así, la responsable del almacén de Cubadeportes, pudo fungir con menos preocupaciones.
Aún así, cuenta que en casa le reprochan, a modo de broma, que, para sacarla de allí, tienen que hacerlo con una grúa. Dedicación al trabajo, maternidad, idiomas, relaciones con atletas, profesionales y compañeros, Eneida es parte esencial de Cubadeportes, pilar de la Sociedad Mercantil, porque ha dedicado una vida entera a la misma.